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PASCUA 2016

 MENSAJE URBI ET ORBI

DEL SANTO PADRE FRANCISCO

PASCUA 2016

Balc贸n central de la Bas铆lica Vaticana

Domingo 27 de marzo de 2016

芦Dad gracias al Se帽or porque es bueno

Porque es eterna su misericordia禄 (Sal 135,1)

 

Queridos hermanos y hermanas, 隆Feliz Pascua!

Jesucristo, encarnaci贸n de la misericordia de Dios, ha muerto en cruz por amor, y por amor ha resucitado. Por eso hoy proclamamos: 隆Jes煤s es el Se帽or!

Su resurrecci贸n cumple plenamente la profec铆a del Salmo: 芦La misericordia de Dios es eterna禄, su amor es para siempre, nunca muere. Podemos confiar totalmente en 茅l, y le damos gracias porque ha descendido por nosotros hasta el fondo del abismo.

Ante las simas espirituales y morales de la humanidad, ante al vac铆o que se crea en el coraz贸n y que provoca odio y muerte, solamente una infinita misericordia puede darnos la salvaci贸n. S贸lo Dios puede llenar con su amor este vac铆o, estas fosas, y hacer que no nos hundamos, y que podamos seguir avanzando juntos hacia la tierra de la libertad y de la vida.

El anuncio gozoso de la Pascua: Jes煤s, el crucificado, 芦no est谩 aqu铆, 隆ha resucitado!禄 (Mt 28,6), nos ofrece la certeza consoladora de que se ha salvado el abismo de la muerte y, con ello, ha quedado derrotado el luto, el llanto y la angustia (cf. Ap 21,4). El Se帽or, que sufri贸 el abandono de sus disc铆pulos, el peso de una condena injusta y la verg眉enza de una muerte infame, nos hace ahora part铆cipes de su vida inmortal, y nos concede su mirada de ternura y compasi贸n hacia los hambrientos y sedientos, los extranjeros y los encarcelados, los marginados y descartados, las v铆ctimas del abuso y la violencia. El mundo est谩 lleno de personas que sufren en el cuerpo y en el esp铆ritu, mientras que las cr贸nicas diarias est谩n repletas de informes sobre delitos brutales, que a menudo se cometen en el 谩mbito dom茅stico, y de conflictos armados a gran escala que someten a poblaciones enteras a pruebas indecibles.

Cristo resucitado indica caminos de esperanza a la querida Siria, un pa铆s desgarrado por un largo conflicto, con su triste rastro de destrucci贸n, muerte, desprecio por el derecho humanitario y la desintegraci贸n de la convivencia civil. Encomendamos al poder del Se帽or resucitado las conversaciones en curso, para que, con la buena voluntad y la cooperaci贸n de todos, se puedan recoger frutos de paz y emprender la construcci贸n una sociedad fraterna, respetuosa de la dignidad y los derechos de todos los ciudadanos. Que el mensaje de vida, proclamado por el 谩ngel junto a la piedra removida del sepulcro, aleje la dureza de nuestro coraz贸n y promueva un intercambio fecundo entre pueblos y culturas en las zonas de la cuenca del Mediterr谩neo y de Medio Oriente, en particular en Irak, Yemen y Libia. Que la imagen del hombre nuevo, que resplandece en el rostro de Cristo, fomente la convivencia entre israel铆es y palestinos en Tierra Santa, as铆 como la disponibilidad paciente y el compromiso cotidiano de trabajar en la construcci贸n de los cimientos de una paz justa y duradera a trav茅s de negociaciones directas y sinceras. Que el Se帽or de la vida acompa帽e los esfuerzos para alcanzar una soluci贸n definitiva de la guerra en Ucrania, inspirando y apoyando tambi茅n las iniciativas de ayuda humanitaria, incluida la de liberar a las personas detenidas.

Que el Se帽or Jes煤s, nuestra paz (cf. Ef 2,14), que con su resurrecci贸n ha vencido el mal y el pecado, avive en esta fiesta de Pascua nuestra cercan铆a a las v铆ctimas del terrorismo, esa forma ciega y brutal de violencia que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes del mundo, como ha ocurrido en los recientes atentados en B茅lgica, Turqu铆a, Nigeria, Chad, Camer煤n, Costa de Marfil e Irak; que lleve a buen t茅rmino el fermento de esperanza y las perspectivas de paz en 脕frica; pienso, en particular, en Burundi, Mozambique, la Rep煤blica Democr谩tica del Congo y en el Sud谩n del Sur, lacerados por tensiones pol铆ticas y sociales.

Dios ha vencido el ego铆smo y la muerte con las armas del amor; su Hijo, Jes煤s, es la puerta de la misericordia, abierta de par en par para todos. Que su mensaje pascual se proyecte cada vez m谩s sobre el pueblo venezolano, en las dif铆ciles condiciones en las que vive, as铆 como sobre los que tienen en sus manos el destino del pa铆s, para que se trabaje en pos del bien com煤n, buscando formas de di谩logo y colaboraci贸n entre todos. Y que se promueva en todo lugar la cultura del encuentro, la justicia y el respeto rec铆proco, lo 煤nico que puede asegurar el bienestar espiritual y material de los ciudadanos.

El Cristo resucitado, anuncio de vida para toda la humanidad que reverbera a trav茅s de los siglos, nos invita a no olvidar a los hombres y las mujeres en camino para buscar un futuro mejor. Son una muchedumbre cada vez m谩s grande de emigrantes y refugiados 鈥攊ncluyendo muchos ni帽os鈥 que huyen de la guerra, el hambre, la pobreza y la injusticia social. Estos hermanos y hermanas nuestros, encuentran demasiado a menudo en su recorrido la muerte o, en todo caso, el rechazo de quien podr铆an ofrecerlos hospitalidad y ayuda. Que la cita de la pr贸xima Cumbre Mundial Humanitaria no deje de poner en el centro a la persona humana, con su dignidad, y desarrollar pol铆ticas capaces de asistir y proteger a las v铆ctimas de conflictos y otras situaciones de emergencia, especialmente a los m谩s vulnerables y los que son perseguidos por motivos 茅tnicos y religiosos.

Que, en este d铆a glorioso, 芦goce tambi茅n la tierra, inundada de tanta claridad禄 (Preg贸n pascual), aunque sea tan maltratada y vilipendiada por una explotaci贸n 谩vida de ganancias, que altera el equilibrio de la naturaleza. Pienso en particular a las zonas afectadas por los efectos del cambio clim谩tico, que en ocasiones provoca sequ铆a o inundaciones, con las consiguientes crisis alimentarias en diferentes partes del planeta.

Con nuestros hermanos y hermanas perseguidos por la fe y por su fidelidad al nombre de Cristo, y ante el mal que parece prevalecer en la vida de tantas personas, volvamos a escuchar las palabras consoladoras del Se帽or: 芦No teng谩is miedo. 隆Yo he vencido al mundo!禄 (Jn 16,33). Hoy es el d铆a brillante de esta victoria, porque Cristo ha derrotado a la muerte y su resurrecci贸n ha hecho resplandecer la vida y la inmortalidad (cf. 2 Tm 1,10). 芦Nos sac贸 de la esclavitud a la libertad, de la tristeza a la alegr铆a, del luto a la celebraci贸n, de la oscuridad a la luz, de la servidumbre a la redenci贸n. Por eso decimos ante 茅l: 隆Aleluya!禄 (Melit贸n de Sardes, Homil铆a Pascual).

A quienes en nuestras sociedades han perdido toda esperanza y el gusto de vivir, a los ancianos abrumados que en la soledad sienten perder vigor, a los j贸venes a quienes parece faltarles el futuro, a todos dirijo una vez m谩s las palabras del Se帽or resucitado: 芦Mira, hago nuevas todas las cosas… al que tenga sed yo le dar茅 de la fuente del agua de la vida gratuitamente禄 (Ap 21,5-6).

Que este mensaje consolador de Jes煤s nos ayude a todos nosotros a reanudar con mayor vigor y esperanza la construcci贸n de caminos de reconciliaci贸n con Dios y con los hermanos. Lo necesitamos mucho.

 

 

Queridos hermanos y hermanas:

Deseo renovar mis deseos de Buena Pascua a todos vosotros, venidos a Roma desde diversos pa铆ses, como tambi茅n a cuantos se han conectado a trav茅s de la televisi贸n, la radio y otros medios de comunicaci贸n.

Que pueda resonar en vuestros corazones, en vuestras familias y comunidades el anuncio de la Resurrecci贸n, acompa帽ada de la calurosa luz de la presencia de Jes煤s vivo: presencia que ilumina, reconforta, perdona, sosiega鈥 Cristo ha vencido el mal en la ra铆z: es la Puerta de la salvaci贸n, abierta de par en par para que cada uno pueda encontrar misericordia.

Os agradezco vuestra presencia y vuestra alegr铆a en este d铆a de fiesta. Un agradecimiento particular por el regalo de las flores, que tambi茅n este a帽o provienen de los Pa铆ses Bajos.

Llevad a todos la alegr铆a y la esperanza de Cristo Resucitado. Y por favor, no os olvid茅is de rezar por m铆. 隆Buen almuerzo pascual y hasta pronto!

 

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